AMBERES, Bélgica (AP) — Bajo una fría lluvia antes del amanecer, un frenesí de niños envueltos en parkas y bufandas de invierno corría, trepaba, chillaba y susurraba en grupos apretados por el patio.
Imagine que un día normal de clases ya no implica despertarse, tomar el autobús y sentarse en un pupitre. En lugar de eso, se pone unas gafas de realidad aumentada o entra a una plataforma inmersiva ...